El viernes 24 de mayo, celebramos el Taller Flamenco correspondiente al último trimestre antes de cerrar nuestro ciclo de actividades que como todos sabéis, finaliza en el mes de junio y volvemos a retomar en octubre. Como todos los años por estas fechas, tenemos el fallo de asistencia tanto de público como de cantaores.

Esto se ve justificado por las corridas de Toros de la Feria de San Isidro, que finalizan la mayoría de los días, pasadas las 21,30h. Parece ser un mal general que afecta a todas Casas Regionales, Peñas Flamencas y centros de difusión del flamenco sin ánimo de lucro. Llegamos a la conclusión que después de más de dos horas de espectáculo taurino, da pereza la asistencia a otro evento de largo recorrido, en este caso de flamenco.

Como no hay mal que por bien no venga, pasamos a comentar la parte positiva que tiene la falta de asistencia de público y actuantes a este evento. Tan solo acudieron tres cantaores a la convocatoria, Luis Moreno, Juan de Dios y Luciano Altamirano. Como entre público, asistente, cantaores y guitarrista no llegábamos a 20 personas, decidí que hiciéramos una especie de mesa redonda en el espacio que suele ocupar el público y nos olvidamos del escenario. Los resultados de este encuentro viéndonos todas las caras, fueron maravilloso, un auténtico taller de Flamenco. Rompimos los formalismos de actuaciones continuadas como es costumbre y todo aquel que quería cantar lo hacía levantando la mano para de alguna forma llamar la atención del guitarrista. Después de cada cante, se hacían los comentarios correspondientes a las diferentes formas de realizar dicha expresión cantora. También se hablaba de los distintos interpretes que fueron pioneros en ese cante. La presencia de Juan Antonio Muñoz con su gran sabiduría y los años de experiencia, fue la panacea de la noche. Un auténtico profesor, que, con unas formas didácticas maravillosas, hizo de alguna manera, las recomendaciones oportunas para mejorar de alguna forma la realización del cante que se había escuchado. Se aclararon posiciones para poner la cejilla en la guitarra y cantar en los diferentes tonos equivalentes. Se estableció un gran coloquio sobre las distintas formas de hacer las entradas y salidas precedentes a los cantes. Llegamos a conclusiones de como componer las distintas tandas de un cante para obtener un resultado llamativo y exitoso. Se aclararon posturas y opiniones sobre cuando tiene que entrar el cantaor a los diferentes cantes.

Vuelvo a repetir que la presencia de nuestro Guitarrista Oficial, fue el sumun de la noche. Además de acompañar los distintos cantes en los que también participó él para hacer alguna demostración, estuvo todo el tiempo aclarando conceptos que se iban ocurriendo sobre la marcha relativos a las formas de realizar los cantes. A pesar de ser una noche de auténtico taller flamenco, se escucharon cantes de un alto nivel que habría que destacar. Es el caso de Luis Moreno con las Bamberas y Tientos, Juan de Dios Con la Seguirillas y cantes abandolaos, Luciano hizo Farrucas y soleares de Córdoba, que por cierto le acompañe yo a la guitarra.

Una noche así hubiera sido imposible con el número de personas que habitualmente participan en nuestros talleres flamencos. Vamos a considerar este taller como la excepción que confirma la regla, posiblemente tendremos que sopesar si modificamos en cuanto a la forma se refiere, el formato del Taller flamenco y convertirlo en una manera de encuentro más pedagógico. Todo se andará. 

Antes de cerrar la crónica, quiero recordar que el próximo día 7 de junio, nos visitara el joven Jerezano, promesa del flamenco, Pablo Coronilla Padilla. Como para esa fecha aún no han finalizado las corridas de toros, tengo que hacer hincapié en llamar vuestra atención para que no os perdáis un espectáculo de esta magnitud. Nos vemos en el próximo Rincón del Cante.