El pasado día 16 de diciembre tuvo lugar en el Salón Mezquita de la Casa de Córdoba un importante acto poético a cargo del “Teatro de Cámara Góngora” de la Casa de Córdoba como colofón al año 2016. Con dicho acto se rendía homenaje a la figura de Antonio Gala como escritor, como cordobés ejemplar y como amigo de la Casa en particular.

Con la reposición de la obra “Testamento Andaluz” el magnífico elenco artístico que presentó el “Teatro de Cámara Góngora” volvió a rendir este justo acto de distinción que la Casa de Córdoba quiso presentar a Antonio Gala.

El acto comenzó con unas palabras de bienvenida por parte de nuestro Vicepresidente de Cultura Carlos Mora Hervías, hizo una breve introducción sobre la representación que íbamos a ver.

Con la proyección de fotografías del propio Antonio Gala, en la Casa y en otros lugares, con miembros del “Teatro de Cámara Góngora” y rodeado de Actores y Actrices que formaban parte del Jurado de los Premios de Teatro que otorgaba la Casa de Córdoba en la década de los ochenta y noventa y que presidía el propio Antonio Gala.

La obra “Testamento Andaluz” mezcla de manera simpar la poesía de Antonio Gala, en número de veinticuatro, la pintura de Manuel Rivera y la música de Manolo Sanlúcar.

La representación tuvo la importantísima y  la original aportación del baile de Celia Olalla, la cual hasta en seis ocasiones manifestó en el escenario sus excelentes dotes para la danza clásica española y para el baile flamenco.

Con cerrada salva de aplausos reconoció el público asistente tanto el acierto por la ejecución de este merecidísimo homenaje a Antonio Gala como la inmejorable forma de llevarlo a cabo por todos los participantes, fantásticamente dirigidos por Isabel de la Peña. Una vez finalizada la representación teatral, y durante su mensaje con el que cerraba el acto del homenaje, el Vicepresidente de Cultura Carlos Mora felicitó a todos los integrantes y colaboradores del Teatro de Cámara Góngora, así como a nuestra queridísima amiga y bailaora Celia Olalla.

Posteriormente, y ya de nuevo en el Salón Mezquita, fue servido un vino español en el que pudo departirse con los actores y actrices que habían participado en este singular, emotivo y acertadísimo acto.